MI Inés Berton

Mi primer acercamiento a Inés Berton fue absolutamente poco conciente. Cada vez que iba a la casa de mi gurú del té (que por ese entonces no sabía que era mi gurú del té) terminábamos las largas charlas nocturnas o las mañanas venideras con un una taza de té impeclable que le devolvía todo el dulzor a la vida. Una taza de té que en esos momentos me parecía que revitalizaba, que al terminarla daban ganas de salir a la vida sin rollos. Una taza de té clarita y sencilla que llegaba al alma y al estómago sin preguntas ni respuestas: una taza de Vanilla Tiger.
En mi segundo viaje a Buenos Aires, me preocupé de preguntarle a mi gurú las señas de dónde debía encontrar tales milagros bebestibles. Con dirección en mano me paseé un día sábado en la mañana por Recoleta buscando la mentada galería Promenade (que nadie parado ahí parecía conocer!), y cuando ya daba por desierta mi búsqueda la encontré.
Por esos meses yo era una asidua a los chinese markets de Patronato y me llenaba de cajitas de té verde o rojo sin mucho saber de nada (y hoy en día admitiendo que tenían sabor a cualquier pasto que puedo sacar en mi patio), y a las tazitas infusionadoras del Casa&Ideas (con hoyos más grandes de lo que deberían y derramando agua como loca).
Entro a la galería, me paseo por todo el primer y segundo piso y no doy con Tealosophy. En el último intento le pregunto a único argentino que sabe por esos lados y resulta que la tienda la tengo al lado sin haberla visto. Era infima. Preciosa. Café. Llena. Espero que salga un par de visitantes mientras miro todo a mi alrededor: bombones que parecían obras de arte y daba pena comérselos, dulces para untar mientras tomas té, tazas preciosas, juegos de varias mezclas embolsados para regalo, etc. Sencillamente era como una juguetería.
Cuando la chica me atendió no me quedó otra que confesarme ignorante en el tema. Ella abrió con orgullo varios contenedores con tés asombrosos, olores increíbles. Elegí, por supuesto, Vanilla Tiger. Un té negro aromatizado con vainilla que necesita poca azúcar (si eres de los que, como yo, nos gusta el té negro azucarado) y se convierte en el 75% de un exquisito desayuno. Comprarlo era casi un tributo. Luego, con dificultad ante la enorme variedad, acepté un Green Camomille; un té verde con manzanilla egipcia donde puedes ver las florecillas medio peluditas, de un olor absolutamente medicinal!. Pero la guinda de la torta fue lo que desató en mi el inexplicablemente tangible olor de ese contendor envidiosamente guardando un Green Berry.
Green Berry es una joya. Un té con el que te puedes lucir. Un té que guardas como una reliquia que sólo ojos y bocas sensibles pueden observar y probar. Es un té lindo, de hojas casi enteras con pecas de trocitos de frutillas que quisieras mascar!. Una delicia para los que valoran la frescura del fruto rojo mezclándose con la clara sensación de bienestar y salud de un té verde puro. Un té que recomiendo para una hora especial del día, sin restos de un almuerzo en las papilas, sin tintes de tabaco (para los fumadores), sin el ayuno que puede sensibilizar estómagos. Simplemente es un té que hay que vivirlo más que tomarlo. Y hay que darse el tiempo de admirarlo mientras está en su contenedor, mientras lo infusiones y mientras ves (ojalá en una taza transparente) los luminosos rayos que atraviesan ese color amarillo-verdoso clarito con algunos rasgos de “por aquí pasó una fruta”.
Me fui bien contenta con mis tarritos de Tealosophy, más una taza transparente delicadísima que luego sufrió un atentado terrorista de mi nana, y unos pocos display de jazmín. Hasta el día de hoy conservo mi Green Berry como uno de mis tés más preciados (admitiendo que en segundo lugar de joya está el Pu Erh Forrest de Zen Tea, ganado segundo lugar sólo porque no tengo que cruzar la cordillera para obtenerlo!).
Cada vez que alguien viaja por esos lugares, le doy parada obligada a Tealosophy. Y sólo para los íntimos, les entrego el secreto para pedir y saborear un Green Berry. Lo íntensamente sabroso de un té de ese lugar es que no sé por qué razón absurda te imaginas a Inés Berton preparando esa mezcla que te remueve el alma, sólo para una persona como tu.
Ojalá cada uno de uds. pueda saborearlo, o al menos encontrar el té indicado que Berton haya preparado pensando en tu alma.
Por eso la amamos.

Hola, te cuento que trabajo en el Hotel Ritz-Carlton en el Lobby Lounge donde vendemos los tés de Inés Bertón, hasta hace poco teníamos 18 variedades, hace poco llegó la carta nueva de tés, así que si quieren vayan para allá, jaja, es un poco caro, la tetera $3000, pero vale la pena, dentro de los que llegaron está el Chelsea Garden que está bueníssimo y el Green Berry.
Saludos,
Edu
Tengo una miga que viaja a baires mañana!!! plis me darias la direccion???
97870236 celu. (por fa por fa por fa!)
en el carlton ritz venden una caja de 120 gramos que es green berry pero con el nombre de cherry blossom que cuesta 14.500 sale super conveniente y ademas vale la pena
jujuju yupi me llego mi te, es exquisito el aroma, los trocitos que tienen de frutilla dan ganas de mascarlos, son muy deliciosos, cuando abri la caja y vi el te lo primero fue tomar un pedacito y metermelo a la boca y era espectacular, pero lo voi a guardar para una ocasion especial
me encanto lo que hace ines , al parecer viene al ritz en una semana mas , cuando y a que hora?
Hola amigos,
Buscando información extra sobre una gran invitada que tendre el honor de recibir mañana, encontre esta nota que me encanto… Para quien se pregunte por mi invitada, si es Ines Bertón, que en su visita esta semana a Chile realizara una cata en el Restaurant Savinya del Hotel del Mar, en la ciudad jardin.
Bueno espero poder contarles luego que tal todo y si descubro algun buen dato les comento.
Gracias Amge por tan buena nota!!
Ricardo Guerrero O.
Barman Ejecutivo Cadena Enjoy
Hola Amge me encantò tu relato, muy entretenido y adictivo como el tè. Felicitaciones dan ganas de leer màs cosas tuyas. saludos
me encantan los blends en especial el berry verry….es un rojo me encanta…mis mejores deceos para el 2010…